| Mejor
que en casa
Una segunda residencia debe ser, al menos, igual
de cómoda y acogedora que la primera. Cumplir
con esta máxima está al alcance
de todos, porque no estamos hablando de grandes
cantidades de dinero, sino de gusto, dedicación
y mimo. Elabora una lista de las cosas que te
resultan más imprescindibles: estos elementos
cotidianos tendrán que acompañarte
también en tu segunda residencia.
Con
sabor típico
Fíjate en las casas de la zona y utiliza
algunos de sus elementos más representativos
para darle un sabor local. Nada peor que una casa
fuera de contexto. Elige materiales con personalidad
autóctona y objetos típicos como
base de su decoración: alfombras de yute,
elementos de labranza para una casa de campo,
redes y estrellas de mar para un apartamento en
la Costa ...
Libertad
de estilos
Decora sin tener en cuenta si es una primera o
una segunda vivienda: prima la comodidad y la
funcionalidad sobre otros aspectos. Imprime tu
propio carácter a tu nueva casa. Para ello,
combina antiguos muebles con piezas nuevas; elementos
de diseño actual con muebles rústicos...
Todo sirve sin recargar ambientes, dejando amplios
espacios para nosotros y nuestros invitados.
La
importancia de la luz
Elige colores claros que te ayuden a aumentar
ópticamente los espacios. Opta por paredes
despejadas; mejor un único cuadro o una
buena lámina enmarcada, que varios dispuestos
de cualquier forma. Elígelos llenos de
luz y con referencias al lugar en el que se encuentra
la casa (unas sombrillas o sillas de playa para
una casa en la costa, paisajes o flores para viviendas
rústicas...)
Madera
y fibra natural
Si quieres decorar tu casa con muebles naturales,
olvídate de las maderas oscuras: opta por
los lacados en blanco, colores pastel o por maderas
naturales. El bambú y las nuevas fibras
vegetales ofrecen también soluciones perfectas
para una segunda residencia: son resistentes,
livianos y resultan frescos y acogedores, sin
olvidar los muebles de obra, acabados en rústico
blanco.
Comodidad
y espacio para todos
Recuerda que en una segunda residencia, el número
de camas es muy importante. No te conformes con
un dormitorio para los invitados: utiliza sofás-cama,
colchonetas e incluso hamacas. Lo importante es
que todos nuestros invitados tengan un sitio para
dormir, una silla para sentarse a descansar y
un lugar donde guardar su ropa y sus enseres personales.
Un
cálido exterior
El jardín y la terraza son áreas
de descanso. Por eso, no puedes olvidar introducir
en ellos unas cómodas hamacas, ideales
para los ratos de relax. Atrévete con nuevos
estampados para las colchonetas y los almohadones.
Una sombrilla blanca, cuanto más grande
mejor no puede faltar en el jardín o terraza
de tu segunda residencia.
Azul
mar
No te compliques al elegir los colores de tu casa
en la playa: azul, azul y azul. De esta forma,
acertarás siempre. En todas sus variedades:
claro, inglés, marino, turquesa, verdoso...
Elige tonos claros y mézclalos con valentía.
Lograrás ambientes muy relajantes y atemporales.
Las rayas y los estampados sencillos son los más
recomendables.
Saca
provecho a la piscina
Si eres de los afortunados que disfrutan de una
piscina en verano, haz de este espacio uno de
los más privilegiados de tu casa. Telas
naturales; visillos de seda o gasas te ayudarán
a crear un clima casi mágico. No olvides
encender un par de antorchas de jardín,
o una docena de pequeñas velas de olor,
situadas estratégicamente. Tus noches estivales,
nunca volverán a ser lo mismo.
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