Antes de empezar
En la pinturería de Easy vas a encontrar las herramientas, las pinturas, pinceles y todo los necesario.
Con el sistema tintométrico te pueden preparar el color que necesites... Tienes más de veinte mil colores para elegir en la gama pasteles, intensos y neutros. Puedes pedir más pintura si te falta sólo llevando el código.
Está claro que si la pintas, tu casa te puede quedar más hermosa, pero utilizando bien los colores puedes trasformar, crear, transmitir sensaciones...
A continuación te vamos a revelar algunos secretos del color y te vamos a explicar cómo pueden cambiar distintos ambientes de una casa con sólo pintarlos.No nos vamos a detener en la técnica básica de pintura que puedes encontrar en otros proyectos sobre el tema.
Allí vas a encontrar todos los detalles de la técnica, además de una calculadora de materiales.
Elección del color
¿Qué es lo que hacemos cuando no sabemos muy bien qué color darle a un ambiente?
¡Pintamos todo de blanco!
Pero como te comentamos antes, los colores, con sus infinitas posibilidades y combinaciones, te permiten darle carácter a las paredes, ¡y que no aburran!Sólo es cuestión de animarse... y de saber algunos secretitos.
Una de las claves es lograr una combinación armónica y balanceada de los colores.Para eso hay algo que tienes que saber.
Seguramente en la escuela te habrán enseñado el círculo cromático.
Los tres colores primarios son el azul, el rojo y el amarillo, los tres secundarios, mezcla de dos de los anteriores, son el violeta, el verde y el anaranjado, y los terciarios, mezcla de un primario y un secundario son el azul violáceo y azul verdoso, el rojo violáceo y rojo anaranjado, amarillo verdoso y amarillo anaranjado.
Al margen de estos están los neutros: el blanco, el negro y el gris.
Mezclando cualquier color con un neutro le quitas saturación... Como en el caso de los pasteles, que son colores luminosos pero no saturados, porque fueron mezclados con blanco.
Justamente al agregarle blanco, le sumas luminosidad a un color, es decir, aumentas su valor.
VALOR = LUMINOSIDAD DE UN COLOR
Esquemas cromáticos
Cuando uses más de un color en un ambiente, hay algunos esquemas en los que tienes que fijarte para lograr la armonía necesaria.
En el esquema monocromático se usan distintos valores o saturaciones del mismo color base.
En el esquema análogo se usa el color base combinado con alguno de sus vecinos inmediatos dentro del círculo cromático, o sea que estos colores tienen un común denominador.
En el esquema complementario, se combinan los colores opuestos en el círculo cromático.
Los colores complementarios crean contrastes en el ambiente y se intensifican los tonos.
En el esquema complementario dividido, el color de base se combina con los análogos de su complementario.
Y, finalmente, en el esquema triaxial, se combinan colores triangulados dentro del círculo cromático.
Fundamental: elijas los colores que elijas, siempre es importante que haya un color dominante que abarque alrededor del 70% del área pintada.
Los colores de valor más bajo y los más saturados son más pesados: conviene restringir su uso a las proporciones menores.
Estos esquemas recién descriptos, no sólo sirven a la hora de elegir colores para un ambiente, sino también cuando tienes que combinar dos que se comunican entre sí.
Sobre todo, si están divididos por un arco o no hay puertas en el medio, como puede ser un living y un comedor. Hablando de combinaciones, el blanco y el negro pueden ser muy útiles como contraste.
Potencian el efecto de los colores, y sirven para resaltar las molduras, las puertas. O para crear un lugar de descanso visual, como en el cielorraso.
El blanco conviene matizarlo para evitar efecto cortante.
Otra cosa que también es muy importante es definir tu relación con los colores.
Para cada persona los colores tienen connotaciones diferentes.
Es posible que si nos sentimos atraídos por el agua y los elementos marinos, esa gama de colores en nuestras paredes nos haga sentir a gusto.
Colores que achican o agrandan
Uno de los mitos es que, como el blanco agranda, todos los espacios chicos de una casa hay que pintarlos en ese tono.
En el caso de un hall no tiene sentido.
Como es un lugar de paso, pero también es la primer impresión que uno tiene de la casa, puedes usar colores más fuertes.En los ambientes que tienen diversos usos como un living, puedes jugar con los colores menos saturados.
Para los dormitorios convienen los colores que inviten al descanso.
Y en el caso de los cuartos infantiles, los colores luminosos y alegres.
Los colores claros agrandan, pero en ciertos espacios pequeños, puedes usar colores oscuros o cálidos, para dar la sensación de intimidad.
Del mismo modo que los claros y luminosos, para generar la serenidad y amplitud que requieren los espacios grandes.
De lo que se trata es de como quieres sentirte en el ambiente.
Por ejemplo: el azul tiene una tendencia sedante y espiritual... el rojo, y otros colores cálidos tienden a estimular nuestros sentidos.
El amarillo infunde alegría... y el verde es asociado al equilibrio.
La gama de colores terrosos genera sensaciones de arraigo y solidez.
Color y luminosidad del ambiente.
Algo más que hay que tener en cuenta es qué clase de luz recibe el ambiente.
Claro, porque muchas veces el mismo color aparece totalmente distinto con luz natural o artificial.
Incluso la luz solar también cambia durante el día. La luz de la mañana es más azulina.
Al mediodía se torna un amarillo limón, y es profundamente dorada al atardecer.
Con la luz artificial pasa algo parecido.
Las ampolletas incandescentes tienden a dar reflejos dorados a ciertos colores y neutralizan a otros. La luz de fluorescente, en cambio, suele achatarlos a todos.
Esto implica que a la hora de elegir los colores tienes que considerar cuál es el momento del día en que más uso le das al ambiente, qué orientación tienen las ventanas y qué tipo de luz artificial recibe.
Color y luminosidad del ambiente
Algo más que hay que tener en cuenta es qué clase de luz recibe el ambiente.
Claro, porque muchas veces el mismo color aparece totalmente distinto con luz natural o artificial.
Incluso la luz solar también cambia durante el día. La luz de la mañana es más azulina. Al mediodía se torna un amarillo limón, y es profundamente dorada al atardecer.
Con la luz artificial pasa algo parecido.
Las ampolletas incandescentes tienden a dar reflejos dorados a ciertos colores y neutralizan a otros. La luz de fluorescente, en cambio, suele achatarlos a todos.
Esto implica que a la hora de elegir los colores tienes que considerar cuál es el momento del día en que más uso le das al ambiente, qué orientación tienen las ventanas y qué tipo de luz artificial recibe.
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