Las pérgolas pueden estar separadas de las construcciones o adosadas. La pérgola al aire está apoyada sobre cuatro columnas empotradas en el piso, que pueden ser de de materiales constructivos tipo cemento, loza, mosaicos, ladrillos, etcétera, o simplemente en el mismo suelo.
Las pérgolas adosadas están sostenidas por dos columnas que van al suelo y son justamente los tirantes los que se adosan a la pared. Éstas generalmente suelen estar acompañadas con telas, buscando un estilo oriental. Las modernas llevan en su parte superior un cristal que cumple la función de proteger a la persona y al mobiliario del clima, permitiendo a su vez el paso de la luz.
Estilos de pérgolas
En la actualidad encontramos diferentes tendencias en pérgolas, tales como las orientales y eclécticas. Las orientales están construidas con columnas de madera tallada, de forma recta o arqueada, donde predomina la decoración con géneros y los adornos orientales, y hasta puede ubicarse un ventilador de techo con paletas anchas. Es un espacio ideal para la inspiración, la contemplación, donde las emociones fluyen dejando abierta nuestra creatividad. Incluso con las técnicas milenarias del Feng Shui podemos armonizar los materiales constructivos con el entorno natural. La abundancia la encontramos en especies vegetales de texturas grandes y en sus frutos, como por ejemplo Fortunilla japónica, Skimmia, Capsicum, Jazmín chileno, etcétera.
Las pérgolas de estilo ecléctico se caracterizan por la convivencia de diferentes estilos en su diseño y decoración: lo antiguo comulga perfectamente con lo moderno. (Especies adecuadas: Gramíneas, Trepadora Kenia, Jazmín azorico, Jazmín de Madagascar, etcétera.)
Existen innumerables materiales para construir una pérgola. Antiguamente, las pérgolas se hacían con metal, hierro forjado o fundido y solían estar labradas con magníficos diseños. Las pérgolas holandesas tienen apoyos finos de aluminio y son ideales para cobijar muebles modernos y techos de vidrio. (Especies adecuadas: Abutilon, Hortensia trepadora, Hiedras mini).
Las contemporáneas, en cambio, están construidas con cañerías y tubos rectos que se doblan para formar un arco. (Especies adecuadas: Enamorada del muro y Amphelopsis).
Las pérgolas tradicionales van de un extremo a otro de la estructura y la parte superior generalmente está hecha de madera con un pedestal de piedras, o simplemente de madera sobre madera. Las hay sólidas, de viejas vigas patinadas acompañando diseños modernos, con una sola trepadora de sombra muy sutil, como el jazmín de leche, del país o la Bignonia naranja.
La madera dura como el roble, lapacho o quebracho armoniza perfectamente con un enrejado de madera que sirve para cubrir ciertas partes de la pérgola o alargar la estructura del jardín. Si se las diseña con bancos de madera y maceteros del mismo material, son ideales los rosales trepadores y la Santa Rita, que combinan muy bien con la madera y el hierro.
Las pérgolas de cañas gruesas son las que menos durabilidad tienen, aunque reciban un tratamiento protector para exteriores. Se pintan con Penta dos veces al año. En este caso, el jazmín Plumbago de flores blancas combina muy bien con la Handerbergia celeste, ya que la primera florece en verano y la segunda a fines del invierno.
Finalmente, las pérgolas cuyas bases son de piedra o cemento son las más duraderas, pero también las más costosas y pesadas desde el punto de vista del diseño. Deberemos ablandarlas con especies trepadoras adecuadas, como por ejemplo, glicina, madreselva, Clemantis Montana o Bignonia rosada. Otras especies recomendadas son el Solanum jasminoides, Vitia coignetiae (vid), Pyrostegia venusta y Mmendevilla laxa, ambas autóctonas, Stephanotis floribunda, Thumberguia alata, Amphelopsis, Jasminum nudilorium (jazmín amarillo) y Ceanothus impressus, Pasiflora o bien la llamada corona de Cristo porque justo florece para Pascuas.
Especies para cada estilo
Por último, trabajemos los espacios interiores de las pérgolas con especies arbustivas, herbáceas y bulbosas, logrando que nuestro espacio exterior nos acoja, nos atraiga, nos brinde paz, belleza y armonía durante las cuatro estaciones del año.
De acuerdo con el estilo de la pérgola y el diseño de la estructura, se colocarán las especies correspondientes según el siguiente criterio:
Estilo oriental: Acer palmatun atropurpurea, Chamadorea bambuseana, Picus pandulata, Senecio, Anolina y Ceropegia, Helecho arbóreo, Helecho macho, culantrillo, Esterlitzias, Costilla de Adán, Ostas, Cissus, Bignonia thumberguia, entre otras.
Estilo moderno: Yucas, Ciccas dársenas, Maranta, Aralias, Chamadora Bambuseana, Cactus y especies suculentas, lenguas de suegra y Formios.
Estilo rústico: Jazmín del Cabo, Azaleas, Ceanothus, Hemerocalliz, Agaphanthus, Fhilodendro, Croton Muralla paniculada.
Estilo colonial: Malvones, geranios, Vincas, lavandas, romero, ciruelo, naranjo amargo, mandarina, pomelo y Magnolia liliflora, ente otras.
Estilo mediterráneo: Cítricos, ciruelos, cerezos, Aloes, Berchrnerias, Bromelias, laurel comestible, Colathea, Alpinias y Heliconias.
Estilo inglés: Orquídeas, salvias, Ceanothus, menta, lavanda, rosa china, Buxus, Pitosporu maggy y tobira, bulbos como Muscari, Fresias, Lilium, Jacintos marcizos y Oxalis.
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